sábado, 24 de marzo de 2007

La historia de un naufragio

Así quedó el Suárez Arana, luego de ser rescatado por la marina brasilera


La marcha fúnebre acompaña al cuerpo de Dionisio Chambi Loayza. Comandantes, capitanes, familiares y compañeros del marinero desfilan detrás de los soldados que cargan el cajón. Son las 9:30 del miércoles 6 de septiembre. En la vereda del frente, desde las oficinas del V Distrito Naval de Puerto Quijarro, la esposa y los hermanos del desaparecido sargento Ernesto Samo observan al cortejo fúnebre. Esperan reunirse con el Comandante de Distrito Mario Gómez. A seis cuadras de la institución militar, en el hotel La Cascada, la familia de Walter y Fausto Borda llora sus muertes. Puerto Quijarro está de luto.

El viernes 1 de septiembre llegó una trágica noticia a la ciudad fronteriza ubicada a más de 600 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra. Apenas lloviznaba en Puerto Quijarro, pero en territorio brasilero, en la población de Albuquerque, un vendaval azotaba a la embarcación boliviana Suárez Arana, que avanzaba hacia Puerto Busch sobre aguas del río Paraguay.

Esa noche, a las 21:00, se produjo el primer naufragio de una embarcación militar boliviana desde 1963. Esa noche, 22 personas lucharon por salvarse y escapar de las olas que los atacaban. Esa noche, cinco militares y tres civiles bolivianos perdieron la vida.

El viaje sin retorno se inició a las 14:30 del mismo día. La embarcación partió desde la base naval de Tamarindero con la misión de trasladar un cuerpo de relevo hacia Puerto Busch. “Era un lindo día. Había mucho sol y las aguas estaban tranquilas”, recuerda José Luis Vázquez, el único civil que sobrevivió al naufragio. Escondido detrás de unas gafas oscuras y con un hablar cansado, Vázquez lamenta la muerte de sus amigos, los hermanos Walter y Fausto Borda. Ellos esperaron el viaje con ansias. Prepararon sus cañas y dos lanchas para disfrutar de una buena pesca en los tres días que planeaban pasar en el barco Suárez Arana. Además de los tres civiles, la cocinera Sabina Choque Limache y los 16 marineros que participaban de la misión, también viajaban, en condición de pasajeros, el Comandante de Distrito Gómez y el Teniente Richard Urquiza.

El río Paraguay es un gigante con más de 2,600 kilómetros de longitud. Sus aguas atraviesan Brasil, Bolivia, Argentina y Paraguay, antes de desembocar en el río Paraná. A su vez, Puerto Quijarro constituye uno de los puestos bolivianos más trascendentales para las fuerzas navales del país. El Suárez Arana era la nave más importante en la zona, desde Puerto Suárez hasta Puerto Busch.

A la mañana del 7 de septiembre, los familiares del Sargento Samo aún esperan noticias. Desde La Paz llegaron los hermanos Enrique y Bernarda Samo, para acompañar a Gladys Chao, esposa del marinero.

El día de la tragedia, a 80 kilómetros de distancia del punto de partida y después de seis horas de viaje, la embarcación comandada por el alférez Marco Cabrera se enfrentó a la primera dificultad. “Nos encontramos con una lluvia intensa. Por eso se decidió que lo más prudente era atracar la nave”, relata un marino que prefiere dejar su nombre en el anonimato, por temor a represalias de sus superiores. Vázquez pescaba en la parte trasera del barco cuando se detuvo la marcha. Pasaron 40 minutos hasta que llegó la orden de reiniciar el viaje. “Fue el Teniente Urquiza el que dijo que encendamos los motores y hagamos las maniobras”, recuerda el marinero anónimo. “No teníamos reflectores adecuados para navegar, así que decidimos ir detrás de un barco de turistas, para no perder el camino. Empezó a llover de nuevo y caían relámpagos que provocaban que las luces del barco se apaguen momentáneamente. Para mí era difícil manejar la embarcación, ya que era la primera vez que lo hacía. Minutos después perdimos de vista al barco”, relata.

En ese momento José Luis Vázquez tomaba asiento en el interior de la nave. Frente a él, un grupo de marineros jugaba una partida de cartas. No pasaron más de cinco segundos cuando Vázquez sintió que algo lo empujaba al piso. Escuchó gritos y sintió todo el cuerpo mojado. “Estaba cerca de la puerta y por eso escapé. Nadé hacia arriba y parecía que no iba a llegar a la superficie. Cuando logré salir, agarré un pequeño termo que me salvó”, recuerda. Un vendaval había sorprendido a la nave. Los vientos huracanados provocaron que la embarcación se vuelque sobre un costado y naufrague instantáneamente. Las olas atacaban con furia a los sobrevivientes que se aferraban a turriles para flotar. Los relámpagos iluminaban el agua y a otros grupos que luchaban por mantenerse a flote.

A sesenta metros del naufragio se encuentra una pequeña vivienda. El propietario, al escuchar los pedidos de auxilio, tomó su lancha y se dirigió hacia los sobrevivientes. Otro grupo de lanchas llegó al lugar para socorrerlos. En cuestión de minutos varios náufragos se encontraban en un barco brasilero que les dio cobijo.

Luego, la calma. Los conteos. La preocupación por los desaparecidos. La alegría por haber sobrevivido. El barco continuó silencioso su camino hacia el fondo del río Paraguay. Ahora descansa a nueve metros de la superficie, mientras espera que lleguen las grúas para salvarlo.

Al mediodía del siete de septiembre, una ambulancia de la fuerza naval se parquea frente a la casa de Gladys Chao. Trae noticias de su marido. “¿Está vivo?” pregunta ella. Ha pasado una semana desde que Ernesto Samo desapareció, pero Gladys aún tiene esperanzas. “Lo sentimos. Hoy se rescató su cuerpo a las 7:30 de la mañana. Se encuentra en la morgue de Corumbá y estará acá a las seis de la tarde”, le informa el oficial. Gladys se debilita, llora y se ensimisma. Su único consuelo es tomar a su pequeña hija de año y medio para darle el calor paternal que no conocerá.

Desde que llegó la noticia del naufragio, la marina brasilera tomó el asunto en sus manos. El barco Peneda fue el navío encargado de realizar los trabajos de rescate de los cuerpos y luego los marinos de Brasil sacarán al barco de las profundidades del río Paraguay.

Alrededor de 10 marineros y 4 buzos trabajan desde el día del accidente por rescatar los cuerpos. En menos de una semana ya se había recuperado a siete de los ocho desaparecidos. Los militares bolivianos se limitan a observar desde la orilla del río, mientras esperan noticias de los rescates. Las aguas donde naufragó el Suárez Arana pertenecen a Brasil, por lo que el ingreso de naves militares bolivianas es complicado. La burocracia no permite que las tropas nacionales se movilicen con rapidez. A la vez, los cuerpos encontrados no pueden ser trasladados directamente a territorio boliviano. Primero son llevados al puesto militar Ladario, de la marina brasilera. Luego llegan a la morgue de Corumbá, donde se realizan los trabajos forenses. Finalmente y tras casi seis horas de espera, los cuerpos llegan a Puerto Quijarro.



Los silencios y las luces de la tragedia del río Paraguay


“Son cosas que pasan. En nuestra profesión estamos sujetos a este tipo de accidentes”, le dijo el teniente Urquiza a Bernardo Samo. El río Paraguay mostraba sus aguas cristalinas mientras el hermano del sargento desaparecido buscaba explicaciones para la desgracia. El dolor es latente en los rostros de aquellos que perdieron a sus seres queridos. Ellos guardan la sensación de que hace falta explicaciones, que estos accidentes no ocurren ‘porque sí’.

La explicación oficial que ofreció el capitán de fragata Marcelo Guevara se limita a las condiciones climáticas. “Un fuerte vendaval azotó a la nave y causó su hundimiento”, dijo el relacionador publico del V Distrito Naval. Guevara no viajaba esa noche en el Suárez Arana. Los militares que naufragaron no dieron ninguna declaración a medios de prensa, ya que recibieron la orden de callar hasta que se realicen las investigaciones internas. “A mí me gustaría colaborar en todo lo posible, pero se me hace imposible. Tenemos órdenes y debemos cumplirlas”, aclaró el teniente Urquiza.

Pero un grupo de sub oficiales, sargentos y oficiales del V Distrito no cumplió la orden. Ellos decidieron dejar sus nombres en el anonimato y lanzaron acusaciones. Según este grupo, la tripulación que manejaba al Suárez Arana no tenía la experiencia suficiente. En su mayoría, eran jóvenes que apenas habían navegado y otros por primera vez subían al barco. Gladys Chao, esposa del sargento Samo, recuerda que su marido le mostró el barco semanas antes de que zarpen. “No tenia reflectores, los salvavidas estaban tirados en un depósito, la madera del piso estaba podrida en algunos lugares. Esa nave no estaba en buenas condiciones”, afirmó la mujer del marinero que por primera vez manejó el timonel de la nave. Esta denuncia coincide con la declaración de uno de los marineros que se salvaron. “El tiempo fue el mayor culpable, pero algo tuvo que ver la inexperiencia de la tripulación. Yo no conocía la tecnología. Era la primera vez que la manejaba” dijo desde el anonimato.

La esposa de uno de los civiles fallecidos, Ana María de Borda, recuerda el día que su marido recibió la invitación para viajar en la embarcación. “El Comandante vino hasta mi casa para invitar a Walter. Él prestó un galón de gasolina para el viaje. No era la primera vez que viajaban en esa nave”, declaró al día siguiente del entierro de su esposo. Cuando se enteró del naufragio, ella se dirigió hasta Albuquerque para averiguar qué había ocurrido. “No recibí ninguna explicación y hasta ahora no me han dicho nada. Queda una sensación de vacío y muchas preguntas: ¿por qué no usaban salvavidas?, ¿qué llevaban dentro de la heladera que aplastó a mi esposo?, ¿por qué las mesas y camas no estaban adheridas al piso?”, se pregunta ahora.

Para el capitán Guevara, la tripulación que manejaba el barco contaba con experiencia suficiente en navegación, ya que todos habían egresado de la escuela. “Decir que eran inexperimentados es como afirmar que un licenciado de la universidad no tiene experiencia para trabajar. Todos eran profesionales”, dijo. Sobre los chalecos salvavidas, el capitán declaró que las investigaciones internas de la naval darán luces acerca de lo ocurrido. “Confiamos en que se llegará al meollo del asunto para determinar si hubo algún delito militar o civil. Como norma, toda persona que viaje en una embarcación militar debe usar salvavidas”. Lo cierto es que el barco Suárez Arana realizaba trabajos privados para instituciones privadas de la zona. La empresa Motores y Minerales de Bolivia alquilaba la nave para transportar víveres y piedras desde la laguna Mandioré hasta Puerto Suárez. “Es un servicio más que ofrecíamos. Así colaboramos con el potencial de la zona”, añadió Guevara.

Permanecen las interrogantes y los familiares de los fallecidos esperan que se esclarezcan las cosas. Las esperanzas están puestas en la comisión investigadora que tiene 10 días para arrojar los primeros resultados y en el informe de la marina brasilera que colaboró en el rescate de los cuerpos.


Aguas profundas
- El barco TM 528 AB Suárez Arana transportaba a 22 tripulantes.

- Naufragó el 1 de septiembre frente a la población de Albuquerque (Brasil) a 80 kilómetros de Puerto Quijarro.

- La tripulación estaba conformada por alférez Marco Cabrera (1er Comandante de la nave), alférez Fernando Peralta (2do Comandante), sargento Ernesto Samo (1er Timonel), sargento Reynaldo Mamani (2do Timonel) y marinos que se dirigían a relevar en el puesto de Puerto Busch.

- Viajaban en condición de acompañantes el Comandante de Distrito Mario Gómez Alayza y el Teniente Richard Urquiza.

- Los civiles que ingresaron al navío fueron José Luis Vázquez, Walter Borda, Fausto Borda y la cocinera Sabina Choque.

- Sábado dos de septiembre: Pescadores rescataron el cuerpo de Fausto Borda. Se encontraba a 8 kilómetros del lugar del accidente.

- Domingo tres de septiembre: los buzos de la marina brasilera ingresaron al navío y rescataron los cuerpos del capitán Jimmy Mijaria y del marinero Ramiro Mamani. En la noche se rescato el cuerpo de la Sabina Choque.

- Lunes cuatro de septiembre: Se encontraron los cuerpos del civil Walter Borda y del marinero Dionisio Chambi.

- Jueves 7 de septiembre: a las 7:30 se rescató el cuerpo del sargento Ernesto Samo.

- Hasta el cierre de este reportaje no se había localizado al alférez Saúl Ramos, por lo que se lo considera desaparecido.



Una joven fuerza naval y un joven barco


La historia de las fuerzas navales bolivianas está repleta de cambios. Según explicó el capitán de fragata Marcelo Guevara, la armada boliviana nació con la patria. En la primera Constitución Política del Estado se creó el Ministerio de Guerra. Estaba conformado por el Ejército de línea y la Escuadra Naval. A los pocos años, la institución naval estaba descuidada por los políticos, ya que el Estado se preocupó más por la minería que en sentar soberanía sobre las costas del Pacífico. Entonces llegó la Guerra del Pacífico, que sorprendió a Bolivia, una nación sin embarcaciones. Después de esta guerra la institución naval quedó en el olvido. “Simplemente no se toma en cuenta a la naval. Prácticamente es desactivada”, afirmó Guevara.

El 4 de enero de 1963, a partir de una decisión política, se emite el decreto de fundación de la Fuerza Fluvial y Lacustre. En 1954, se cambió de nombre a Fuerza Naval Boliviana. Finalmente, en 1982, se la denominó Armada Boliviana. Pero por falta de voluntad política, no se cambio el nombre en la Constitución. “Estamos obligados a usar internamente el nombre de Fuerza Naval y a nivel exterior el de Armada Boliviana”, aclaró el capitán. Actualmente la Fuerza Naval cuenta con más de 1000 oficiales y 1200 marineros. El barco Suárez Arana era uno de los barcos más jóvenes de la naval; y también uno de los más grandes. Fue construido en 1989 y trabajó sin descanso hasta 1999, cuando se le realizó una refacción. “Su capacidad era aceptable para los trabajos de carga y relevo que realizaba”, afirmó el capitán Marcelo Guevara.

Su velocidad máxima era 7.5 nudos (alrededor de 13 kilómetros por hora), que para esta embarcación es muy aceptable. Tenia de punta a punta 23,32 metros y 4,10 de ancho.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Este triste episodio de la Armada Boliviana fue producto de un sinverguenza, irreponsable y borracho que está impune, el Tte. Urquiza, quien se ha retirado "voluntariamente" de esta institución. Si bien las versiones oficiales dijeron que una causa era el tiempo, cosa cierta, no es menos cierto que el responsable debería estar en la carcel, fueron 8 personas las que murieron en ese fatal accidente. Paz y honor a los fallecidos: Cap. Frag. DEMN. Jimmy Mijaria Uriona, Alf. Saul Ramos, SG2 Enrique Samo, N.T. Sabina Choque Limachi, Mro. Dionisio Chambi, Mro. Ramiro Mamani y los amigos Walter y Fausto Borda (Papo)...
Pese al tiempo transcurrido aún duele la ausencia de estos dilectos amigos y servidores del Estado Boliviano.

C.R.A.C. dijo...

hola yo en el 2005 estuve en ese lugar conocia al Cap. Frag. DEMN. Jimmy Mijaria Uriona y al SG2 Enrique Samo,(Paz Y Honor en sus tumbas), eran personas muy respetables,profesionales admirables, tengo recuerdos inolvidables en mi estadia en la BNT, pero si de algo sirve aunque tarde, en ese entonces la "TM-528 AB Suárez Arana" era una embarcación que habia que hacerle un mantenimiento general ya estaba viejo, no tenia salvavidas y si tenia eran viejas para mi es una negligencia Militar para que haya pasado este tragico accidente no cabe duda que si hubo corrienes fuertes u olas pues ellos deberian haber atracado en un lugar seguro y esperar, otro cosa que deberian haber echo es comunicarse mediante la radio siempre se comunican con la BNT (base naval tamengo) cada 2 horas.
En una refleccion esperamos que les haya servido de grana manera que no es cuestion de pasar informes que dicen que las naves estan bien sabiendo que ellos se lo envolsillan el dinero de esas embarcaciones.
y duele haber perdido a dos seres queridos como mencione anteriormente

C.R.A.C. dijo...

hola yo en el 2005 estuve en ese lugar conocia al Cap. Frag. DEMN. Jimmy Mijaria Uriona y al SG2 Enrique Samo,(Paz Y Honor en sus tumbas), eran personas muy respetables,profesionales admirables, tengo recuerdos inolvidables en mi estadia en la BNT, pero si de algo sirve aunque tarde, en ese entonces la "TM-528 AB Suárez Arana" era una embarcación que habia que hacerle un mantenimiento general ya estaba viejo, no tenia salvavidas y si tenia eran viejas para mi es una negligencia Militar para que haya pasado este tragico accidente no cabe duda que si hubo corrienes fuertes u olas pues ellos deberian haber atracado en un lugar seguro y esperar, otro cosa que deberian haber echo es comunicarse mediante la radio siempre se comunican con la BNT (base naval tamengo) cada 2 horas.
En una refleccion esperamos que les haya servido de grana manera que no es cuestion de pasar informes que dicen que las naves estan bien sabiendo que ellos se lo envolsillan el dinero de esas embarcaciones.
y duele haber perdido a dos seres queridos como mencione anteriormente

Anónimo dijo...

hola yo en el 2005 estuve en ese lugar conocia al Cap. Frag. DEMN. Jimmy Mijaria Uriona y al SG2 Enrique Samo,(Paz Y Honor en sus tumbas), eran personas muy respetables,profesionales admirables, tengo recuerdos inolvidables en mi estadia en la BNT, pero si de algo sirve aunque tarde, en ese entonces la "TM-528 AB Suárez Arana" era una embarcación que habia que hacerle un mantenimiento general ya estaba viejo, no tenia salvavidas y si tenia eran viejas para mi es una negligencia Militar para que haya pasado este tragico accidente no cabe duda que si hubo corrienes fuertes u olas pues ellos deberian haber atracado en un lugar seguro y esperar, otro cosa que deberian haber echo es comunicarse mediante la radio siempre se comunican con la BNT (base naval tamengo) cada 2 horas.
En una refleccion esperamos que les haya servido de grana manera que no es cuestion de pasar informes que dicen que las naves estan bien sabiendo que ellos se lo envolsillan el dinero de esas embarcaciones.
y duele haber perdido a dos seres queridos como mencione anteriormente

Diego Anibal Mijaria Gutierrez dijo...

Diego Anibal Mijaria Gutiérrez:
Hola BUENO ESTE AÑO YA SE CUMPLIRAN CUATRO AÑOS DE ESTE TRAGICO E INOLVIDABLE ACCIDENTE EN EL CUAL MI PADRE QUERIDO MURIO. Hace 4 años aún era un niño y no entendía muchas cosas en lo único que pensaba ese 1ero se septiembre era en cuidar y proteger a mi familia mi mamita y mi hermanito, tratar de consolarlos y permanecerme tranquilo y no demostrar desesperación delante de ellos a pesar q por dentro me sentía totalmente destrozado y sin consuelo alguno. Del 1ero al 10 de septiembre puedo decir y estar totalmente seguro q fueron y serán los peores días de mi vida. La muerte de mi amado padre fue la peor desgracia que podía avernos ocurrido a toda mi familia. Ese 1ero de septiembre mi mente estaba totalmente perdida y en blanco pensar que mi padre estaba desaparecido y no lo encontraban me dejo en un estado de shock tremendo pero tenía la esperanza de que el no tardaría en llegar a la casa y con su sonrisa tan linda nos contaría toda la aventura y el gran susto que vivió como una más de sus hazañas que el en muchas ocasiones nos relataba.
Pero el no volvió mas y fue el 3de septiembre q todas las esperanzas se destruyeron con la peor noticias que me podían haber dado en toda mi vida diciéndome que había encontrado el cuerpo sin vida de mi padre. En fin ese año como dije aún era un niño hoy ya a mis 20 años eh llagado a entender muchas cosa y se que el gran culpable de todo esto es el tal Urquiza ese tipò realmente es lo peor que existe como persona si no fuera por su negligencia y borrachera e mierda su gran estupides nada hubiera pasado. pero también sé que todo se paga y ese tipo aurita esta arruinadisimo y se que no debe dormir ni una sola noche bien. Y algún día sé que me lo voy a topar frente a frente y me va tener que escuchar muchas cosas ese pobre infeliz. También Hay un tipo que en fin creo que no tuvo nada que ver con el accidente pero ese sí que no es más que un indio e mierda y es el tal Cap. Jarjuri le iso mucho pero mucho daño a mi querido padre meses antes de su muerte ese tipo realmente nos dio momentos tristes en la familia pero como dije todo pero todo se paga y eso lo dejo con Dios. A pesar de todo estos últimos 4 años hemos logrado sobreponernos de ese duro golpe y hemos aprendido a vivir una vida sin mi papa ya que el era la cabeza de mi familia no fue fasil ni lo es hasta el dia de hoy pero gracias a Dios el nos dejo bien y no necesitamos de nadie solo de nosotros mismos, y tenemos el gran e incondisional apoyo de una gran familia que es la de mis abuelos tanto de la familia de mi padre como tambien la de mi madre.
CAPITAN. Jimmy Mijaria Uriona el mejor hombre que pude haber conosido y gracias a Dios lo tuve como mi Padre en vida durante 16 años que jamas olvidare TE AMO Y CADA DIA DE MI VIDA TE TENDRE EN MIS PENSAMIENTOS PAPITO QUERIDO

Cristian Copari Choque dijo...

waOO , mi madre se llama sabina choque limache ,:/
tambien es cocinera..
aflijido con su historia..
q coincidencia ... .